Jugar a Perder

Escribir sobre juegos de mesa es escribir sobre lo que importa Una pequeña reflexión sobre el blog y sobre escribir acerca de juegos de mesa de la única manera que podría seguir haciéndolo.

Cuando creé este blog hace ya cuatro años me lo tomé como una manera más de hablar de juegos de mesa desde un punto de vista más personal.

El otro día me tocó renovar el pago del hosting y me planteé si merecía la pena seguir teniendo todo esto aquí. Algunos compañeros me habían comentado que estarían encantados de albergar mis artículos –gracias, David–y se que ellos están siempre dispuestos a darme un pequeño rincón para que esto siga el camino que a mí me apetezca. Así que me planteé el por qué seguía manteniéndolo.

Jugar a Perder
La portada del blog siempre me ha parecido muy acorde a mí como jugador. El color azul, yo, siempre por detrás, con la sensación de que los demás van muy por delante mía.

Ya he explicado aquí alguna vez cuales eran mis motivaciones. Sobre todo eran personales; tenía una querencia de tocar temas algo más sensibles relacionados con juegos de mesa, pero sobre todo hacerlo desde un punto de vista lo más personal posible.

Poco a poco, con el tiempo, cierta autoexigencia me ha hecho tomar una dirección que, aunque buscada, quizá se haya alejado de lo que pensaba hacer aquí desde el principio y sobre lo que siempre quise que fuese realmente este espacio. No es que no esté contento con ello, pero siempre pienso que a pesar de los temas que trato, falta una impronta personal que creo que no siempre está presente, y es lo que siempre he querido dejar impreso en los artículos que escribo. Quizá por ello me haya ido costando cada vez más escribir y me haya visto con entradas largas y a veces muy retorcidas, que una vez se han publicado me ha dado un poco de vergüenza ajena o me han dejado insatisfecho.

He hablado de sentarse a la mesa a jugar con gente políticamente en las antípodas de uno, de lo árido de los reglamentos, de algunas pautas que me ayudaron a dar mis primeros pasos en los wargames, de juegos de rol por whatsapp, de alejarse y volver a la afición e incluso hice una pequeña guía sobre mindfullness y los juegos de mesa. 

Hay muchos temas aún que tratar, pero muchas de las ideas que rondan por mi cabeza giran en torno a esos mismos temas, con matices diferentes y según voy creciendo en la afición me doy cuenta de que me cuesta más explorar nuevas áreas y me gusta más pensar en centrar mis esfuerzos y energías en aquellas que se que más me satisfacen. Me ocurre lo mismo con el blog, que a pesar de haber tocado muchos y diversos temas, pienso en volver a lo sencillo, a regresar a los espacios de reflexión cortos y más directos, en buscar más los estímulos que provocan un pensamiento que en desgranar lo que conlleva.

Y claro, siendo una voz más, como tantas otras, ¿qué voy a escribir que pueda merecer la pena ser leído? ¿Que alguien se asome aquí pensando en que no va a perder su tiempo leyendo la enésima pirada de pinza del amigo Fley?

El otro día mi amigo Chechu me regalo este juego tan buscado. No es solo el gesto; es que esto esconde gran parte de las razones por las que uno juega a juegos de mesa.

Hay cierta catarsis en escribir, una liberación que no siempre se busca y que no siempre se encuentra. Cuando comencé este blog no era la intención final el que el escribir aquí me hiciese sentir bien, pero he visto con el tiempo que hay parte de esa pequeña catarsis oculta en las entradas de este blog y me hace gracia buscarme a mí mismo en ellas.

Mi gran amigo Jose Luis Hurtado bien sabe esto y desde aquí le mando un abrazo porque ha sido de los que más me ha animado a seguir con este pequeño proyecto.

Mientras daba vueltas a este artículo, mi amiga Carol, a quien conozco de toda la vida, me llamó. Su suegro acababa de fallecer. Aún escribo esto sin saber mucho más, en medio de una medio llamada de alarma, ya que este mismo sábado habíamos quedado para echar unas partidas. A Carol y a su marido Carlos les gustan los juegos de mesa.

La última sesión de juegos con mis amigos implica muchas cosas, antes y después. Estados de ánimo que antes estaban y hoy han cambiado.

Carol y Carlos empezaron con los juegos de mesa jugando al Catán –antes incluso que yo me empezase a interesar por este mundillo– y siempre que nos vemos intentamos cuadrar una partida, a no ser que dediquemos ese tiempo a ponernos al día. Esto último ocurre más a menudo de lo que quisiéramos, ya que nos vemos menos ultimamente, en parte debido a su reciente maternidad y en parte porque uno tiene una agenda que no es ni medio normal, sobre todo cuando ver a amigos de toda la vida se refiere.

Como digo, este sábado nos íbamos a ver para jugar. Ya nos habíamos vuelto a ver hace unas semanas para esa puesta al día y en la siguiente visita íbamos a disfrutar juntos de una tarde de juegos. La quedada, por supuesto, se ha cancelado. Al preguntar por Carlos y al enviarle mi pésame, mi amiga Carol me ha dicho que, por favor, mantengamos la quedada y la pasemos a la semana próxima, «que a Carlos le encanta jugar juegos de mesa contigo y le va a venir genial pasar una tarde divertida después de todo estos días«.

Así que aquí está la respuesta que quizá llevo rumiando durante toda esta entrada, que sólo hay una salida para seguir escribiendo, al menos para mí, y es hacerlo desde el corazón y desde lo que significa en nuestra vida jugar a juegos de mesa. Desde mi faceta más personal y que vivo más a diario.

Y es que si no hablo de la vida y del papel los juegos de mesa en ella ¿de qué voy a hablar si no?

Publicado por

LuisFley

Juego a juegos de mesa y casi siempre pierdo. Poco más que decir. Si acaso, que grabo un Podcast sobre ello llamado 'Planeta de Juegos'.

2 comentarios en “Escribir sobre juegos de mesa es escribir sobre lo que importa Una pequeña reflexión sobre el blog y sobre escribir acerca de juegos de mesa de la única manera que podría seguir haciéndolo.

  1. Sea donde sea te seguiré leyendo (y escuchando).
    Eres de las pocas personas que trata este mundillo de una forma diferente, y es lo que me atrae. De todo lo demás, hay mucho; pero los enfoques diferentes, escasean.
    Gracias por todas las entradas que has escrito hasta ahora.

    1. Hola, Oscar!
      muchísimas gracias, de verdad. No quería que fuese esto un llamamiento al «hazme caso», pero agradezco enormemente gestos y comentarios como el tuyo.
      gracias!!

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