Tainted Grail y la paciencia del héroe Un juego imposible en un mundo donde la paciencia y la capacidad de atención son bienes escasos.

 

Cuando aparece un juego como Tainted Grail, con unas exigencias estrictas hacia sus jugadores, que les pide paciencia y un extra de atención parece ir contracorriente con lo que intuimos que es la tendencia actual de las novedades de juegos de mesa; sencillez de acceso y sensaciones fáciles y agradables. Sobre todo cuando lo que un jugador necesita para disfrutar de este juego es paciencia.

Si has llegado aquí buscando una reseña sobre el juego, estas en el lugar equivocado. No hablo de cómo se juega a Tainted Grail o de qué va aunque algo se intuya. Habla más bien sobre sufrir jugándolo y sobre el tiempo, paciencia y atención que exige.

La línea en la que un juego deja de ser divertido aparece muchas veces en el lugar en el que empieza a exceder lo que en un principio se le presuponen como virtudes. Como si de una película de terror se tratase, el gusto por sufrir, por la tensión y por el agobio pueden ser la marca de un juego y el origen del disfrute. Uno va a ver películas de terror al cine para pasarlo mal. Y hay quien no entiende que alguien pueda disfrutar sufriendo.

El agobio, la presión, ciertas exigencias… Hay una sucesión de sensaciones surgidas por empujar al jugador a llegar a excesos y ninguna de ellas entraría en la categoría de “sensación agradable”. De tener que definirlas diríamos que estamos a punto de dejar de que nos guste sentirlas. Pero muchos de los juegos que podemos tener en mente, aunque nos llevan a ciertos límites, siempre te dejan respirar en el último instante, te agarran de la mano cuando caemos en arenas movedizas y te permiten asirte a la cuerda que te salva de caer al vacío; te dejan ver la luz.

Tainted Grail no.

Foto finish de los principales protagonistas de la aventura.

Tainted Grail puede ser tu peor enemigo en la partida. Con un añadido más; que apenas deja resquicio a una salida que haga salir del hoyo al jugador que lo juega. No es tanto que el juego se permita desequilibrarte o que sus mecánicas –bien construidas–consigan enredarte en agobios por deméritos de diseño. A veces Tainted Grail se disfruta sufriendo. Sufriendo mucho. O no se disfruta directamente. Mecánicamente puede empujarte a la desesperación. Te pone frente al abismo sin ningún resquicio al que agarrarte. Su exigencia pasa por la capacidad que tienen sus jugadores para ser pacientes, para esperar el momento adecuado, para encontrar la forma de no desfallecer, de seguir su historia y de encontrar un clavo ardiendo. Tainted Grail te suplica que tengas paciencia.

Los jugadores de Tainted Grail son como Sísifo, subiendo una y otra vez la gigantesca y pesada piedra por la ladera de la montaña para, justo antes de llegar a lo más alto, se caiga de nuevo cuesta abajo. La diferencia es que Sísifo lo hacía por castigo y no veía el final. Tainted Grail te da una gominola cada vez que llegas a la cima, pero por el contra te hace zancadillas por el camino.

He tenido momentos, durante la campaña de La caída de Ávalon, en los que me he desesperado por el desequilibrio que veía en sus mecánicas. Los encuentros y la mecánica de combate y diplomacia a veces me encantaba y otras veces me desesperaba. A veces tenía la sensación de controlarla y otras veces me veía totalmente expuesto. Y casi acababa algunas sesiones preguntándome si entender cómo podía haberme divertido con aquella constante frustración.

El equilibro perfectamente conseguido que engloba el desarrollo narrativo del juego hacía que, a medida que avanzaban los capítulos, estas mecánicas resultasen precisamente lo contrario; desequilibrantes. Sin embargo, y debo insistir en esto, los encuentros y la construcción de mazos está muy bien diseñada y resulta especialmente interesante. Pero el disfrute acababa por competir en algún momento con el ahogo que me ha provocado el juego en algunos momentos por el enésimo encuentro no deseado. No puedo contar la cantidad de veces que he suspirado al tratar de conseguir un objetivo y que he chocado una y otra vez con la incapacidad de superarlo.

Ailei y Beor, los protagonistas de mis sufridas aventuras.

Pero, siendo un juego de mesa, con sus pros y sus contras, y ante la actitud que cualquier aficionado puede tener por los juegos de mesa… ¿Por qué tendríamos que tener paciencia? En un mundo en el que los jugadores de espectro y perfil parecido al nuestro no jugamos apenas un puñado de partidas a un mismo juego ¿qué razones hay para insistir en una satisfacción que no sea inmediata? La capacidad de desempeño de una tarea debe de ir acorde con la dificultad de la misma. En Tainted Grail puede parecer que nos dan una espada de madera y un escudo de latón para detener un huracán.

Awaken Realms ha concebido un juego que echa por tierra las consideraciones de juego «asequible» que teníamos en mente. Lo que entendemos que es la tendencia hoy en el mercado, este juego lo contradice. El tiempo dirá el lugar que ocupará Tainted Grail, pero sin duda es de aplaudir tal despliegue de medios para hacernos llegar esta experiencia a contracorriente.

Aún o sé si es algo digno de loas o si es un tiro en el pie –comercialmente hablando–que un juego como este fundamente parte de su diversión a que sus jugadores sepan enfrentarse a sus objetivos gestionando su paciencia. Es cierto que no siempre es así, que el mundo de Ávalon no es el mismo para todos sus héroes, puesto que tus decisiones, el azar y los caminos que sigues hacen tu aventura más o menos plácida. Pero la mayoría pasan por este trámite en un momento u otro, por tener que poner sobre la mesa hasta cuánto pueden esperar para empezar a poner en duda ciertas promesas. Leo que hay quien ha conseguido con facilidad lo que a mí me supuso sudar sangre, o que hay quien no es capaz de continuar por la desesperación de pasajes que a mí me resultaron asequibles. Mi opinión es que editar un juego como este, en una época con en la que estamos, es una proeza y una locura al mismo tiempo.

En el ensayo “La civilización de la memoria de pez”, (Alianza 2020) el autor Bruno Patino afirma que la manera en la que las empresas pelean por la atención de sus potenciales clientes han hecho que, en los últimos veinte años de revolución digital, tengamos un campo de atención reducido a estímulos que captan nuestro interés por tan solo ocho minutos. La cantidad de veces que enlazamos esos ocho minutos requiere una constante lucha por conseguir atender lejos de estímulos nuevos. Muchos de estos son estímulos ya conocidos y habituales, como los que el teléfono nos notifica de manera constante. ¿Cuántas veces miramos el móvil mientras jugamos en solitario? ¿Cuántas veces nos distraemos? ¿Cuánta paciencia tenemos para dedicarle la atención y la exigencia que nos pide Tainted Grail sin que nos distraigamos y perdamos el interés?

Dicho esto, ¿sigues leyendo este artículo o ya han pasado tus ocho segundos?

El juego en plena efervescencia.

El terror, el agobio y el atosigante ambiente temático que te muestra Ávalon pringa todas estas sensaciones. No eres capaz de ir del punto A al punto B sin tener que pararte varias veces porque te hieren por enésima vez , porque has de encender de nuevo el Menhir que se te ha apagado, porque una turba de muertos de hambre te ha robado la comida, porque has tratado de encontrar asilo entre enfermos mientras los pueblos mueren de hambre y de injusticia…

Pero mientras haces todo esto y te lamentas, te ves envuelto en su apasionante historia, que es un ente vivo que se mueve por tus decisiones pero también independiente a ellas. Aunque puede que no a todos nos valga esto para salir del atolladero que te presenta Tainted Grail. Quizá no llegues a ver la salida a pesar de todo. Puede, incluso, que te aburra. Y casi entrará en lo habitual, y será lícito abandonar la aventura que te propone el juego.

Pero como dijo algún sabio, en los momentos de mayor oscuridad es cuando más brilla la luz. Y la paciencia puede con todo. En algún momento, de repente, todo encaja. Eclosionas y dejas de ser un simple mortal anegado por la tristeza y la desesperación. De repente, lo que te ha amargado y llevado por caminos de sufrimiento se vuelve secundario, miras todo lo anterior desde el punto de vista de quien se sabe eterno y de quien tiene la certeza de que sus hazañas serán cantadas. Lo has pasado muy mal, pero todo pasa. Todo héroe empieza su periplo en el mundo sufriendo hasta hacerle plantearse si desea abandonar su camino. En ese momento te das cuenta de que todo lo anterior ha servido para hacerte crecer dentro de la historia, y reparas en que esas gominolas al final de la montaña servían para hacerte imaginar las luces que estaban por brillar. Todo tienen sentido.

Casi parece que has superado una prueba, Tainted Grail te lleva por capítulos dolorosos que ponen constantemente a prueba tu paciencia y tu total atención. El personaje que manejas es un don nadie, alguien con el que nadie cuenta que ha de retarse a sí mismo y a su entorno y saber si tiene el valor y la capacidad para enfrentarse a su destino. Pero tú, como jugador, aprendes a usarlo, aprendes a enfrentarte a Ávalon, a superar las inclemencias y tienes claro que has estado con la mierda hasta el cuello pero aprendes cómo se sale de ella.

Así que Tainted Grail nos exige paciencia y la satisfacción de aportarla y ver el final del viacrucis puede ser muy satisfactorio. Pero no todos los jugadores entiende que haya que tener paciencia, o no todos pueden tenerla. Y tampoco todos quieren tener paciencia. Y sin embargo, todos tienen razón.

Todo esto conforma la épica de Tainted Grail. Exigente, sucia, desagradable y desesperante, pero épica al fin y al cabo.

Publicado por

LuisFley

Juego a juegos de mesa y casi siempre pierdo. Poco más que decir. Si acaso, que grabo un Podcast sobre ello llamado 'Planeta de Juegos'.

Un comentario en “Tainted Grail y la paciencia del héroe Un juego imposible en un mundo donde la paciencia y la capacidad de atención son bienes escasos.

  1. ¿8 minutos? Ya serán 8 segundos 😁

    No todo el mundo tiene prisa por jugar y acabar rápido. Puede dar esa sensación si te rodeas de gente así o o si tu mismo eres así. Quiero pensar que mucha gente aun tiene esa paciencia que requieren estos juegos. Me recuerda a Dark Souls en ordenador, mucha gente lo abandona al comienzo porque no es sencillo y el juego te machaca al principio, pero un día tu cabeza hace click y obtienes tu merecida recompensa a tu infinita paciencia, mucho mayor que la que te puede dar algo rápido y facilón.
    Lo dejo ya que llevo 7 minutos y 59 segundos…

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