Rol y mensajes de WhatsApp Cómo encontrar la metadona del rol gracias a jugar a través de una plataforma que llevo siempre en mi móvil: el WhatsApp.

Una de los asuntos que más nos comen la moral a los simples mortales venidos a más con esto de los juegos es no tener tiempo para jugarlos. Cuando hay una problemática que obliga a que no podamos ni sepamos cómo sacarlos a la mesa, se han de tener en cuenta muchas posibilidades. Yo las he ido descartando prácticamente todas, pero una de ellas me tiene absolutamente maravillado, a través de los juegos de rol y los mensajes de WhatsApp.

Quien dice WhatsApp dice Telegram, o cualquier otra app. No voy a escindir ninguna virtud en favor de una u otra porque entiendo que todas están preparadas para dar soporte de la misma manera. Es más, seguro que Telegram es incluso más adecuada para lo que utilizamos, pero por ahora no hemos dado el salto.

No es nada nuevo para muchos, desde luego, eso de jugar al rol con elementos que permitan jugar sin que tú y tus jugadores estéis en el mismo lugar. Hay salones de chat y plataformas de juego que, ya sea leyendo las letras escritas, oyendo sus voces o viendo sus caras, permiten que juegues sin demasiados problemas. Últimamente escucho en varios podcast roleros, además, insistir en el aspecto de seguir desarrollando las partidas de Rol sin que estas tengan que tener presencia física por las bondades que he descrito antes.

Con los juegos de mesa me ha ocurrido en esos momentos que, como supongo todos tenemos, hemos tenido menos tiempo. Muchos acababais encontrando plataformas online para jugarlos simulando partidas físicas, ya sabéis, Vassal, Tabletop Simulator y demás. Nada nuevo, supongo, para quienes leéis esto.

WhatsApp y rol significa... ¡Más grupos de WhatsApp!
WhatsApp y rol significa… ¡Más grupos de WhatsApp!

Me ha costado siempre bastante esfuerzo jugar videojuegos y me reconozco perezoso para ello. Quizá en algún otro momento analice las razones, pero de primeras puedo decir que por mucho que me guste el juego tengo poca paciencia y propensión a dejar que una máquina elabore la partida por mí, aunque ésta solo trate de simular el entorno. Reconozco, de nuevo, que quizá haya algo de prejuicios, y no descarto volver a intentarlo –otra vez– en algún momento. Por eso también me cuesta en exceso jugar a juegos de mesa en estas plataformas online, aunque prometo intentarlo de nuevo porque sé que el resultado, según me habéis contado muchos, es muy satisfactorio.

Tenemos una pequeña campaña de Symbaroum. Sí, he sido bastante pesado quizá con el tema, pero en realidad no voy a hablar del juego en sí. Algunos jugadores estaban por la labor de probar algo que habíamos comentado en alguna ocasión; probar el experimento de tratar de jugar online al rol, pero sin plataforma ninguna, por ejemplo con una conexión por Skype.

Toda posibilidad de interactuar con algún medio como el teléfono móvil para jugar a juegos de mesa resultaba poco efectiva si no pasaba por utilizar plataformas externas. Recuerdo mis primeras partidas al ajedrez con un amigo mío, hace décadas, que estaba en otra ciudad, enviándonos mensajes de texto al móvil para determinar nuestros movimientos, cada uno con su tablero desplegado en algún lugar de la casa. Al final, por alguna razón, siempre nos equivocábamos al colocar las piezas –¡pero si éste peón ya te lo había comido!– y alguno tenía que echar atrás para revisar todos los movimientos de partidas que duraban semanas –y costaban 25 pesetas por mensaje, ojo–. Pero para bien o para mal el teléfono celular lo llevamos todos encima en casi cualquier momento de nuestra vida consciente.

El rol tiene un amplio campo de posibilidades a explotar. Da de sí todo lo que quieras, tanto como tú pretendas y como quieran investigar quienes jueguen contigo. La verdad es que con esta premisa es fácil –teniendo, también, un grupo que quiera explorar contigo–, intentar hacer cosas nuevas.

Así que… por qué no jugar al rol por ¿WhatsApp?

Tal y como apareció la idea en mi cabeza lo vi bastante claro. Desde luego, hablo de sustitutivos, directamente; no podría sustituir sesiones en vivo por ésto. Ni tampoco, quizá, sesiones en directo, aunque sea online. Pero los “interludios”, pensaba, podían arreglarse bien con este parche. Es decir, esos espacios de tiempo en los que no sabemos exactamente cuándo podremos quedar, entre sesión y sesión, y que quizá conlleven tiempos menos narrativos y más dirigidos a finiquitar la sesión con los jugadores y preparar la siguiente.
Hasta ahí todo bien. Pero ¿y si lo hacemos al revés? Al fin y al cabo, tenemos poco tiempo para quedar. Rematemos esto en vivo y en directo, pero hagamos que camine “telemáticamente”, a ver qué sale.

Recuerda que si juegas así tendrás... ¡Otro grupo de WhatsApp!
Recuerda que si juegas así tendrás… ¡Otro grupo de WhatsApp!

Hay que decir que mi experiencia era y es única y exclusivamente con Symbaroum. No soy un ducho jugador de juegos de rol, y prefiero tener solo una novia en este caso y hacerle y proporcionarle todo mi esfuerzo y pasión, a pesar de que, sin duda, me gustaría disponer de tiempo y energías para probar mucho más. Pero con un entorno más o menos conocido como es para mí Symbaroum, me iba a sentir mucho más seguro en absolutamente todos los aspectos. Me atreví a proponerlo a un grupo pequeño que aceptó al instante. Repito, seguro que no hay nada inventado y que esto se hace una y otra vez; los roleros tendrán cien mil herramientas que los profanos como yo alucinarían al conocerlas. Pero venga, a ver qué sale. Y comencé mandando un audio un poco adornado como presentación, con florituras y musiquita de fondo.

La dinámica iba a ser la siguiente:

-El Master –yo– ponía en situación y en contexto la historia. Así, los primeros audios trataban de hacer aterrizar a los jugadores en la historia. Nada que no hiciéramos en una historia en la que nos viéramos las caras sobre la mesa.

-Las fichas de los personajes las tienen escaneadas o fotografiadas y en el móvil.

-De vez en cuando, como añadido y con cuidado de no exceder la cantidad de información que les hacía llegar, iba mandando algunos audios con pequeñas píldoras de entorno que se supone que debían conocer. Ejemplificándolo en Symbaroum, digamos que estas pequeñas píldoras eran audios de unos cinco minutos sobre la pequeña historia del lugar en el que los jugadores se encontraban y que sus personajes debían conocer o al menos que les sonase.

-Es posible que se les requiera una tirada, cuando fuera posible la harían. Aquí llegamos a un pacto en el que según cómo evolucionara la partida y los retos específicos que se les planteasen, podía ser el master o el jugador quienes hiciera la tirada –en Symbaroum, siempre es el jugador quien tira los dados, pero llegado a este punto, nosotros lo alteramos–. La tirada a veces tan solo era un cuestión de intersección, como una especie de punto de toque, no siempre necesaria pero que otorga un aspecto de “aguanta la respiración” narrativo super interesante.

Hay varias premisas que con la práctica se han demostrado importantes:

-No exigir; el medio da de sí bastante espacio a la dispersión así que es de celebrar que alguien saque un ratito en su día a día para enviar su audio.

-Importante el identificar los mensajes más importantes como ‘favoritos’ o con textos fácilmente encontrables en una búsqueda para poder acudir a ellos cuando sea necesario.

-Que cada uno interprete su rol como quiera, ya sea en primera o tercera persona, o que desarrolle su narrativa como más comodidad encuentre. Nada que no haríamos en la mesa.

Es super interesante darle a cada uno, si la necesitan o si lo requiere la historia, información de manera individual, el formato da de sí como para que envíes audios al jugador o que este pregunte o tenga escenas específicas que le incumben a él de manera concreta y única. Lo mejor y lo que más me ha llamado la atención de este formato son los tiempos, porque los audios se graban cuando cada uno pueda. Cuando a veces no podía grabar un audio, lo escribía; quizá la descripción de un lugar en el que entran, o un cambio de escena en el que el grupo viaja de un lugar de la ciudad a otro.

Algunos audios de los que envío como master son más largos para poder dar un contexto más general y que los jugadores puedan permitirse más tiempo antes de poder ponerse a jugar. Pensad que un audio del master empieza pero luego los demás aportan los suyos y no todo el mundo tiene los mismos horarios ni puede hacerlo relativamente en poco tiempo.

Textos (cuando no hay posibilidad de audios) y fotos son fundamentales para ambientar la historia.
Textos (cuando no hay posibilidad de audios) y fotos son fundamentales para ambientar la historia.

En los audios, de hecho, hay espacio para la pausa. Aunque la narración del master recorra una escena completa, los jugadores metían sus audio ‘entre medias, con cosas como “cuando aquél tipo nos dice que nos alejemos y trata de darse la vuelta y huir, le pido que no lo haga y le muestro la empuñadura de mi espada”, aunque, en el audio original, la historia haya continuado hasta un estado más avanzado de esa escena. Siendo así no hay problema por reformularlo porque lo bueno que tienen los audios por WhatsApp es la flexibilidad que da la propia conversación a viva voz. Este punto es fundamental.

Por ello otro punto que se convierte en algo importantísimo que todo tenga la pretensión de ser lo más narrativo posible. Si el jugador quería hacer avanzar la historia contándola como él pensaba que debía evolucionar según sus actos, excediendo lo que se presupone que podría pertenecerle como jugador –por quizá tocar aspectos del entorno que no le correspondieran– era libre de hacerlo. Si algo chirriaba o se contradecía, ya estaría el master para redirigirlo. Ésto último, por cierto, no se ha dado aún, por ahora, y parece que con la dinámica que llevamos y la confianza que se ha generado y la que tienen los jugadores para hacer avanzar ellos mismos la narrativa, no se va a dar. Hay un tira y afloja entre la confianza y permisibilidad aquí que, si se consigue, se hace llegar al equilibro perfecto en el que todos saben qué pueden hacer y qué haría descarrilar el dinamismo de la partida “wasapera”.

Se nos han dado situaciones muy divertidas, además. Desde ruidos de cisternas porque los jugadores se esconden en el baño de la oficina para grabar su pequeño audio,  hasta sonidos de fondo de todo tipo; ladridos, sirenas, etc. Por no hablar que hay que verme a mí caminando por la calle diciendo frases como: “El tabernero te sirve una onza de pan y un pedazo de tocino salado, acepta tu moneda pero te dice que el bardo al que buscas acudirá a tocar a su local por la noche, que puedes darte una vuelta por la Plaza del Sapo hasta entonces, y que trates de molestar lo menos posible a la guardia de Reina”. Imaginaos, en el puto Metro paseando por el andén, tratando de que las gafas de sol y la barba me hagan pasar desapercibido lo suficiente como para que la gente se cuestione mi estado mental.

¿A qué me lleva todo ésto? De nuevo a resaltar las bondades del rol y las infinitas capacidades de divertimento que ofrece. Es como estar jugando a algo durante todo el día y tenerlo en la cabeza cuando quieras. Es una gozada mirar WhatsApp y ver que tengo un puñado de audios pendientes de escuchar o un “tocho” de texto por leer. El show debe de continuar y lo llevamos en el bolsillo del pantalón. De verdad; tan simple, y tan reconfortante y divertido.

 

Esta entrada se la dedico a Iván y Aida, conejillos de indias de este pequeño experimento.

Sobre juegos, sin juegos – 2017 Algunos de los hitos de mi año relacionados con juegos de mesa que no son juegos de mesa.

Esta es una recopilación –muy personal–de lo que para mí ha sido durante este año 2017 algunos de los hitos más importantes relacionados con juegos de mesa, pero que no son juegos de mesa. No se trata de lo mejor, no tienen un orden ni obedecen a un listado, pero han hecho que pensara en más cosas que en juegos de mesa sin dejar de pertenecer al mundo de los juegos de mesa.

Pintar monigotes.

Os voy a contar una pequeña historia personal. Durante una época algo chunga viví bastante alejado de cualquier tipo de actividad relacionada con el ocio. Ocupaba mi espacio de la manera más activa posible, siempre buscado un beneficio utilitario en cualquier quehacer que tenía entre manos.

Y como podéis imaginar todo acababa llegando a ser bastante agobiante hasta el punto de no poder gestionarme a mí mismo por no poder gestionar mi tiempo. El estrés es la peor enfermedad que este nuevo modo de vida nos ha legado, amigos.

El médico me dijo que necesitaba parar, que tenía que encontrar una actividad que me empujase a no tener que ver lo que hacía como algo que debiera repercutir en algo de “buen provecho”. Me preguntó que si me gustaba pintar. Le dije que cuando era adolescente dibujaba, y no lo hacía mal. Y precisamente por eso era una actividad que podía volvérseme en contra; si me viera de nuevo dibujando mal por falta de práctica, tantos años después, podría tender a compararme con mi “yo” de hace quince años, que lo hacía mucho mejor. Y así sería más sencillo abandonar.

No os riais de mis recién pintadas figuiritas, ¡recordad que todo es para calmar la ansiedad!
No os riais de mis recién pintadas figuiritas, ¡recordad que todo es para calmar la ansiedad!

¿Algo que no se me dé bien o que nunca haya probado anteriormente? Recordé mis figuritas de Warhammer. Con el visto bueno del médico las recuperé del fondo del armario, compré varias pinturas y me pasé aquel verano pintando. Lo mejor de esto no es sólo la satisfacción de ver el proceso completo con todos sus pasos y consecuencias.

Pero también la obligatoriedad de parar, de que cada capa de pintura requiere su tiempo, su secado y su nueva capa, y es algo que uno no puede controlar. Un amigo mío que le ha pillado el gusto a hacer pan me decía lo mismo, que debía esperar a que el horno y la fermentación hicieran su trabajo; aquí no vale con querer seguir adelante y tener tu pan listo cuando te dé la gana. Con las figuras ocurre lo mismo. Hay niveles y niveles, por supuesto, pero todos requieren un tiempo que no nos queda más narices que conceder.

Hace poco estuve aquejado de una neumonía. Quizá otra señal de que debía parar un poco y caminar con más firmeza que rapidez. Así que, gracias a la “Academia Imperial Assault” y a sus integrantes –una iniciativa para revitalizar el juego en el club Mecatol Rex– he recuperado el gusto y las ganas de pintar, esta vez figuritas de Star Wars. Va más allá de hacerlo mejor o peor, que queden más o menos vistosas en mesa. Se trata de ejercer un derecho que a veces se me olvida que tengo; el de no hacer absolutamente nada productivo per se.

Podcast y otros medios.

No es cuestión de lanzarnos besos ni hacer la pelota más de lo debido. Ni conozco todos los medios ni creo que estos sean los mejores de la manera más objetiva, puesto que habrá otras disciplinas que considere menos afines a mí. Me consta que hay grandes medios sobre aprendizaje a través del juego o que se nutren de reseñas de juegos de mesa, pero no me interesan especialmente o no los leo con tanta avidez como otros. Además, no veo apenas vídeos a no ser que sean sobre algo que busque en un momento concreto. Pero hay tres medios sobre juegos de mesa que quiero destacar y que son posiblemente los que más me han interesado a lo largo de este año.

No solo juegos solos es un podcast de juegos de mesa que tiene algo más de un año de vida. Sus programas sobrepasan lo aconsejable en términos temporales, o lo que podríamos nombrar como estandarizado. A veces porque parezca pasarse de vueltas o enrollarse demasiado. Pero en realidad no es verdad. Los cortes y las secciones son lo suficientemente distinguibles como para poder tener empaque distinto, a pesar de que, en muchas ocasiones, el cuerpo del programa ocupe un tema principal.

Es, extrapolado a mis juegos, lo que me gustaría a mí para exprimir mis propias experiencias; un roer y analizar tranquilo, sosegado, sin prisas y tratando del caminar por todos los caminos posibles. Además, trata de incluir temas que se alejan de los que el panorama “podcastil” se empeña hasta la saciedad: aquí no se habla de ferias ni se le da mil vueltas a Essen, ni se pliega a novedades, ni se habla de juegos fatuos a los que echarás una sola partida. Esto tiene doble rasero, claro, porque sus grabaciones, como buen cocido a fuego lento, se hacen esperar.

El programa hace hincapié a juegos que puedan jugarse en solitario, pero su autor –conocido como Vilvoh en el mundillo– creo que ya ha sobrepasado el interés por resultar específico y se ha diversificado lo suficiente como para ver temas potenciales en casi cualquier lado. Y yo, como oyente, lo agradezco. A destacar, este año, la doble ración del especial verano –casi diez horas de audio–, para mí lo mejor en cuanto a podcast se refiere que he escuchado este 2017.

Portada del portal de La Matatena
Portada del portal de La Matatena

La Matatena es un blog mejicano que contiene artículos de todo tipo, por lo que podría decirse que es un cajón de sastre bien nutrido y estructurado. Podría igualmente decirse que aspira a conectar a todos los tipos de jugadores –algo imposible por otra parte–pero lo bueno es que cualquiera de sus artículos tiene un toque característico que les acaba por definir. Los artículos que más me interesan son de carácter editorial, a modo de opinión, sobre análisis de tipologías concretas, de situaciones socioculturales o aspectos de los juegos de mesa que van más allá del juego.

También se mantienen pegados a la actualidad salpicando sus artículos de actualizaciones periódicas de los Kickstarters que más les interesan. Son prolíficos, escriben muy bien, y además son muy majos, y eso se traspira. No solo por lo que trasmiten, sino porque su medio hermano, el podcast Mariachi Meeple, tiene entre sus integrantes varios de los miembros de la Matatena, y ahí hacen notar su desparpajo y sus ganas y simpatía. Pero sobre todo, van más allá de los juegos y por eso para mí se han convertido en un portal que visito siempre que hay una nueva entrada en él.

Rol de los 90 es un blog para todos los que nos atrevimos a encararnos al rol con solo un par de dados, una hoja en blanco y un lápiz. Respira nostalgia en todos sus post pero también un amor fundamental por un tiempo en el que nada importaba más que lo que podías encontrar más allá de la entrada a la mazmorra, y nada podría ocupar más tu mente que la próxima tirada de dados. Tardes enteras en el desván jugando hasta morirnos de sueño, de veranos eternos y bocadillos de chocolate blanco. Todo esto, además de tesoros escondidos, diseños no publicados, colecciones antiguas y gran cantidad de temas relacionados con lo que envolvió al rol en sus primeros años en España, es lo que destila este blog que merece darse a conocer tanto como sea necesario.

Mihaljo Dimitrevski, “el equilibrado”.

En él personifico un gusto por la vistosidad y el buen hacer artístico del que voy tomando cada vez mayor nota en los juegos. No es, por supuesto, mi interés primigenio, pero como entenderéis a continuación, lo que pretendo es hacer destacar qué es lo que este autor aporta y qué me encanta que hagan los dibujantes.

Sus dibujos, aparte de ser preciosistas, con un tratamiento del color fastuoso y espectacular, tienen la suficiente entereza como para, cuando es necesario, pasar desapercibidos. No llega a niveles como autores de corte francés que temo –adoro a Vicent Dutrait–a veces eclipsen el juego, que lo desnivelen y lo desequilibren. Un dibujante que deja una sensación de estar por encima o por debajo de la obra que ilustra desmerece al juego, en un sentido u otro. Las sensaciones son las que han de permanecer, y han de mantenerse en equilibrio con la utilidad de las ilustraciones.

Algunos diseños de Dimitrevski para 'Raiders of the north sea' que edita en español Primigenio.
Algunos diseños de Dimitrevski para ‘Raiders of the north sea’ que edita en español Primigenio.

Hago hincapié en la ilustración más allá al diseño –indispensable pero no exactamente en el caso que nos ocupa– por tener en cuenta que destaco a Dimitrevsky como un dibujante en línea con todos los juegos que ilustra –y que he podido jugar, vaya–, que se caracterizan por su peso, mecánicas y accesibilidad. Dimitrevsky es el hombre ideal para el juego que imaginas que ilustrará. Para poner en contexto a lo que me refiero, voy a tratar de ilustrarlo –nunca mejor dicho– con un par de ejemplos.

Ejemplos recientes de desequilibrio: Agra y Gaia Projet.

Ejemplos recientes de equilibrio: Pulsar 2849 y Lisboa.

Además, se da la feliz circunstancia –y es algo que merece destacarse– que Dimitrevsky hace un tratamiento muy cuidado de sus personajes masculinos y femeninos. Su cercanía al cartoon podría propiciar actitudes desafortunadas que no llegan a darse. No veremos personajes cosificados en ningún sentido más allá de lo que el tema del juego exija y permita al dibujante experimentar. Da una constante sensación de respeto y divertimento –y ausencia de incompatibilidades– que no puedo dejar de subrayar.

Geek and Sundry

Supongo que no todos conocéis este canal emitido por plataforma Twitch y un portal dedicado a juegos de mesa, rol y fandom que se emite en EEUU y que está recabando considerables audiencias. Y es sorprendente cuando hablamos de producciones especialmente creadas para un círculo que nos incluye: explicaciones de juegos, series de televisión propia con temáticas de ciencia ficción-fantasía y hasta partidas de rol.

Aun siendo un medio profesional y con algunas carencias de producción, es tan destacable todo lo que realizan, por medios y recursos técnicos y humanos, que no puede más que merecer mi aplauso. Aunque no me apasionen ni me atraigan la mayoría de sus contenidos.

Portada de la página oficial de 'Geek and Sundry'.
Portada de la página oficial de ‘Geek and Sundry’.

Más allá de aunar un mainstream cada vez más latente, el valor que tiene es el de erigirse como modelo y ocupar un hueco especialmente difícil de cubrir. La respuesta fan de sus oyentes se hace notar en redes sociales, además, de forma cualitativa y muy creativa. Hay mucho talento oculto que sale a la luz cuando focos como este tipo de proyectos ejercen de empuje para dar un paso adelante.

Muy a destacar la partida de rol en directo que juegan a Dungeons & Dragons, en la que participan famosos que han pasado la barrera de secundarios de cine y televisión para erigirse como puntas de lanza de este proyecto. Las historias, imaginativas pero bastante “blancas”, refuerzan el vínculo con sus oyentes, registran un seguimiento masivo, y una respuesta proactiva y sorprendente. Si nos dicen hace años que decenas de miles de personas verían partidas de rol en directo en un canal emitido a todo el mundo, nos costaría creerlo.

Es un modelo muy característico que posiblemente por sus circustancias –y presupuesto–, hoy por hoy, no pueda darse más que en EEUU, pero un modelo, al fin y al cabo, que tener muy en cuenta.

Symbaroum

No solo por la excelente y comunicativa campaña de Kickstarter que realizaron a principios de año, sino, y sobre todo, porque ha devuelto mi interés por el rol y por la fantasía en el particular espectro en el que se mueve el juego del estudio Jarninger y que ha editado en español Nosolorol.

Vale, quizá no todo de lo que hable sean juegos de mesa. Pero nunca me había ocurrido esperar los libros que continúan las historias, desear saber más de los personajes y ver la evolución de la historia global del juego. Es el ambiente, sus personajes, su historia oscura y desesperante, su vinculación mitológica con folclore nórdico, con la joya que es Bosque Mitago y con Lovecraft y un bien medido Tolkien.

Symbaroum.
Symbaroum.

Y la claridad de sus tramas para alguien que acomete el rol por primera vez, la facilidad de entrada y la sencillez y opciones de complicación. Pero por hacer honor a esta entrada, casi es más el interés por el tema y cómo se cuenta que por el propio juego en sí. Y esto es algo que sólo puede darte el rol y a mí me lo está dando Symbaroum.

No conozco demasiados juegos de rol, y seguro que los que sepáis más de esto podáis confirmar que hay mejores modos de juego que el desarrollado para Symbaroum. Pero a mí me funciona de forma tan sencilla que casi a veces me parece ridículo que algo tan aparentemente simple esconda toda la complejidad que quieras tratarle. Las opciones de acceder, obviar, olvidar e incluir son tantas que no hace falta más que las ganas. Algo que cada vez veo se pone más en valor a la hora de diseñar un juego de rol.

Pienso, además, que la producción física de un juego de rol siempre saldrá ganando contra la elaboración y fabricación de componentes que exige un juego de mesa. Un proyecto en Kickstarter dedicado al rol tiene mucho más que ganar en cuanto a tiempos de entrega si no tiene figuras que imprimir en 3D en alguna fábrica china que cierre por el fin de año chino. Es un juego que merece una entrada propia y espero dársela en algún momento.

Como último a destacar os dejo el enlace de un calendario que ha realizado Yol, del blog análisisalcubo, con fotografías realizadas con la exquisitez y el buen gusto que caracterizan sus entradas. Un buen modo de empezar el año.

Sin más, os animo a comentar qué es lo que consideráis a destacar, dentro del mundo de los juegos de mesa, que no sean juegos de mesa.

¡Que tengáis un gran año!