Essen 2017 desde el sofá Un par de reflexiones a propósito del festival de Essen sobre los creadores en el mercado de los juegos de mesa. Desde el sofá de casa, eso sí.

Escribo esto en medio de la algarabía que supone para los jugadores de mesa el acontecimiento de la Feria internacional de Essen. Pero desde el sofá, eso sí.

He dejado aparcadas algunos de los temas pendientes para el blog a la espera de montarlos como dios manda y me he atrevido a escribir algo sobre esta feria de juegos que, ya el año pasado registraba unas estadísticas febriles.
Continúa leyendo Essen 2017 desde el sofá Un par de reflexiones a propósito del festival de Essen sobre los creadores en el mercado de los juegos de mesa. Desde el sofá de casa, eso sí.

El evangelio del jugador de juegos de mesa ¿Debemos empeñarnos en que a todo el mundo le gusten los juegos de mesa?

El jugador se proclama a sí mismo caballero, abraza el evangelio de los juegos de mesa, se pone de rodillas frente al Catán y decide que, desde ese día, enseñará a todo el mundo a jugar a sus juegos de mesa favoritos.

Porque el recién creado evangelizador, el jugador de nuevo cuño, no puede pensar en otra cosa que no sea en jugar. Está inmerso en la fase posterior a sus primeras partidas a juegos que posiblemente queden atrás en seguida. Quizá ya ha probado algún peso medio, algún juego de cartas nunca antes visto, o alguno con mazmorras y figuras como para asfixiarse de éxtasis. Todo es novedoso, todo es de olores frutales y de colores mistéricos. Todo es exótico hasta decir basta.

¿Pero, sabemos en qué hora decir “basta”?
Continúa leyendo El evangelio del jugador de juegos de mesa ¿Debemos empeñarnos en que a todo el mundo le gusten los juegos de mesa?

Los piratas, Hitler y yo Un despiste y varias excusas para justificar que tengo un juego pirata.

Tengo que apuntar desde el primer momento que no suelo disfrutar en los juegos de roles ocultos per se, a no ser que aspiren a aportar algo más que a basar todo su fundamento en esa mecánica específica. Por ejemplo, Ciudadelas, un juego de roles intercambiables, que es una idea brillante que se conjugó en un juego estupendo, por tiempo de partida, jugabilidad y accesibilidad.

No he disfrutado cien por cien nunca de juegos en los que el juego no es el responsable de que la partida vaya a buen puerto y que son los jugadores, en grupo. A no ser que fuera rol, pero eso es otra historia. Creo que jamás jugaré a Galáctica porque el tema no me atrae en absoluto. La Resistencia, por ejemplo, me aportó cosas buenas y otras tantas olvidables que seguramente no fueran demérito del propio juego, y mi caso con este juego puede resumir bien a lo que me refiero.
Continúa leyendo Los piratas, Hitler y yo Un despiste y varias excusas para justificar que tengo un juego pirata.

Vigila dónde te sientas Tu experiencia en la partida empieza desde el momento en que decides qué lugar ocupas en la mesa.

Cuando hablamos de elementos tocables, palpables, visuales y creamos nuestro propio esquema de la partida, el mismo jugador puede crear directrices y retorcer sus elementos creando sensaciones que se alejan de las de los otros jugadores. La primera experiencia que he podido constatar y de la que tratan este puñado de lineas es la más lógica y física de todas: la experiencia de juego varía dependiendo del lugar que ocupes en la mesa.
Continúa leyendo Vigila dónde te sientas Tu experiencia en la partida empieza desde el momento en que decides qué lugar ocupas en la mesa.

Mindfulness en los juegos de mesa (1)

Si sabéis lo que es el Minfulness es posible que os de curiosidad saber para qué demonios hago uso de ello en estos temas que nos competen. Parece que los 140 caracteres de Twitter dan para todo. Figuradamente y casi literalmente. O no, porque por narices, los estiramos: entablamos conversaciones a traves de ellos, creamos hilos de twits consecutivos y tratamos de encontrar las triquiñuelas para que esos 140 caracteres puedan multiplicarse y hacer perpetuar nuestras ideas y su extensión para darles comprensión. En otras redes sociales ocurre lo mismo, y sin embargo la extensión que conceden no es explotada de las mismas maneras, no puede uno recortarla en trozos y darle sentidos únicos y rápidos de entender por sí mismos.
Continúa leyendo Mindfulness en los juegos de mesa (1)

Un mercado analógico y social

El mercado de los juegos de mesa es analógico y social, y posiblemente por ello y por sus características su crecimiento esté determinado de antemano en el mundo del ocio actual. Desde hace tiempo decidí integrar los juegos de mesa como una concepción de relación con la parte lúdica de mí mismo con respecto a la sociedad. Jugamos porque necesitamos jugar, de una u otra manera. Siempre. Tenemos componentes lúdicos a nuestro al rededor que decidimos si tomar o no. Ya sea una conversación, un programa de tv, realizando deporte o con un videojuego, necesitamos jugar. Una oferta enorme para varios mercados que pueden (o no) alimentarse entre sí.
Continúa leyendo Un mercado analógico y social

Los reglamentos gustan, disgustan y dan igual.

Los juegos nos conceden la amable solicitud de tener que aprender a jugarlos. Un precioso libreto al que llaman y llamamos “de reglas” está dispuesto a hacernos llegar las herramientas que nos permitan disfrutar de ellos. ¿Pero quién quiere leer reglas cuando pueden enseñarle a jugar?
Continúa leyendo Los reglamentos gustan, disgustan y dan igual.

Las trece partidas perdidas

Permítanme que les cuente la historia que, en cierto modo, tiene mucho que ver con el nombre de este blog.
Hace unos años veraneaba con unos amigos por las playas de vaya usted a saber dónde. No éramos muchos pero nos bastábamos dos para echar unas manos de cartas. En aquél entonces, empezaba su andadura la versión 2.0 del juego de cartas LCG Juego de Tronos.
Continúa leyendo Las trece partidas perdidas

Sentencias en la playa

La cantidad de juegos que me he traído a mi retiro veraniego no es, ni mucho menos, la misma que los años anteriores. En otras ocasiones he apostado por la cantidad, porque lo que me propiciaba tener una buena gama de posibilidades era precisamente eso, tener suficiente como para darme margen para elegir.
Aún teniendo poco espacio, apretaba y empujaba, metía caja dentro de caja, desmantelaba sus piezas y propiciaba en lo posible que en el maletero entrasen la mayor cantidad de juegos. Incluso algunos Euros relativamente difíciles de sacar a mesa para jugar con la gente con la que jugaría aquí. Vamos, de esos que te llevas para pasearles durante 500 kilómetros, ida y vuelta.
Continúa leyendo Sentencias en la playa

¿Hacía falta otro blog sobre juegos de mesa? Obviamente, no.

¿Hacía falta otro blog de juegos de mesa?
Obviamente, no.

Lo mejor, más fácil, lo más extendido –y menos mal–, lo que realmente a todos nos gusta, lo que finalmente acabamos concediéndonos como jugadores, es… a jugar. Acabo de empezar a escribir esto y casi me querría sentenciar desde ya que realmente lo mejor de todo esto es previsamente eso; jugar. Desinhibirse ante cualquier juego, no tener prejuicios y –casi–tampoco pretensiones. Simplemente jugar, vaya.
Continúa leyendo ¿Hacía falta otro blog sobre juegos de mesa? Obviamente, no.