Quiero que me gustes Esos juegos que tienen todo para gustarte pero no lo consiguen.

Me ha ocurrido más de una vez que me encuentro con juegos cuya estética, tema y mecánicas me dan la sensación de que están hechos para mí y que al final, sin saber exactamente por qué, acaban haciendo aguas.

Y esto me ha hecho pensar en los juegos en los que, por las razones que fueran, teníamos grandes expectativas porque «debían» gustarnos y no sabemos por qué no han acabado de hacerlo.

Ya he sacado antes de tiempo la palabra clave; expectativas. Sin embargo, no todo es cuestión de expectativas. Muchas veces todo lo que crees que sabes del juego no es todo lo que puedes saber. Es decir, tienes toda la información a tu disposición, la sopesas, le das el visto bueno y sin embargo el juego no llega a gustarte.

Dungeon Degenerates tiene todo lo que un epiléptico puede desear. (foto: el chache)

Los que jugamos a muchos juegos diferentes solemos movernos por muchos estímulos a la hora de elegir un juego y pretender que te guste. Puede que sea porque nos gusta el tema que trata, el ilustrador, o la mecánica. Siempre que se compra a ciegas, con la idea del juego menos clara y más tirando por algún aspecto único y concreto del juego, hay riesgo de que nos mojemos los tobillos. Si hay un aspecto del juego que adoras, es más sencillo que el juego te llegue a gustar. Pero las apuestas, sin tener todo controlado, suelen ser menos arriesgadas cuanto más sabes de ellos y más te gusta lo que conoces.

El problema es cuando ves un vídeo sobre el juego y te gusta, lees las reglas y te resultan interesantes, la estética del juego te encanta y la propuesta te atrae… pero el juego no acaba de encajarte y no entiendes por qué.

Veamos mi caso concreto con un juego llamado «Dungeon Degenerates».

A priori, el juego tenía todo para gustarme. Lo primero que llama la atención es concepto estético; el juego tiene un aspecto muy particular, cercano a las ilustraciones ochentas, con colores brillantes, mezcla de psicodelia y punk. Siempre me han atraído este tipo de dibujos, quizá por relacionarlos con comics, fanzines y videojuegos antiguos.

Es de esos juegos que aventurarse a decretarlo como feo es como tratar de estipular que un estilo de dibujo concreto es feo. Supongo que depende del paladar que quiera degustarlo, aunque entiendo que cause rechazo.

Con esta maravilla de portada hubiese comprado cualquier cosa.

Bien. El resultado final es que me cuesta saber si realmente me gusta o no ¿El qué no funciona? No estoy seguro. Es divertido. Es un «tiradados» desenfadado repleto de cartas y de enemigos con una línea muy clara y sencilla que suele atraerme. No podría pedirle más. Pero ¿entonces? ¿qué me impide disfrutar de él como debería? 

Pero no es la primera vez que me ocurre, me pasó con ‘Pulp Detective’, un juego de dados con estética de revista Pulp que acabó por horrorizarme. Este caso es menos sangrante que el anterior porque tengo claro que el juego tenía poco más que su planteamiento y estética para atraparme. Pero, en principio, un juego así, con ese diseño, con una mecánica a priori entretenida y sin pretensiones, debía de resultarme al menos divertida. Bien, pues no.

Tiene todo para que le guste a alguien como yo ¡y quiero que me guste con todas mis fuerzas!

También me ocurrió últimamente con Legacy of Dragonholt, un juego que lo tenía todo para gustarme: enormemente narrativo, basado en textos, con una gran diversidad de opciones a pesar de tener una línea narrativa muy dirigida.
Pero, por alguna razón que no identifico, las dos veces que he intentado jugarlo he sentido que tenía ingredientes para atraparme y sin embargo algo hacía que me quedase clavado sin hacerlo.

Otros con los que me ha pasado, que a priori pensaba que me gustarían y con los que me he visto «apretando» para que lo hicieran: Sherlock Holmes D. A., Detective S.A, Romeo y Julieta, Time Stories, Star Wars Lcg…

Con algunos he tirado la toalla, pero con otros aún estoy convencido de que no tiene sentido que no me gusten y aún confío en que acaben por hacerme pasar por el aro.

Time Stories. Mucho time y poca stories.

Puede que el problema esté en que cuando ocurre esto, el que queda retratado eres tú y no el juego, porque a veces piensas que te gusta algo y resulta que no te gusta tanto. O te das cuenta de que todo tiene su proceso, que a lo mejor requieren tiempo y no llegar con una idea preconcebida. Puede que aún habiendo visto un vídeo o leído una reseña, haya sido imposible atisbar si el juego que había en mi cabeza era el mismo, porque muchas veces tenemos tantas ganas de que nos guste que justo ahí radica el problema.

Como dice mi amigo Jose Luis Hurtado, es como lo que ocurrió con la serie ‘WandaVision’, más allá de las espectativas, es que el resultado final coincida con la estructura y la satisfacción que te ha dado lo que has creado en tu mente para ese juego. Al final todo es una cuestión de sensaciones. Puede que una pequeña mecánica que sirva de engranaje entre otras más interesantes, hagan el juego menos elegante o empañen la experiencia. O puede que simplemente la partida no haya sido buena –por la compañía, por el momento, etc…– y que haya empañado lo que ofrecía el juego.

Quizá por eso los que aún me empeño en conservar son los que creo que tienen un componente circunstancial que puede que lo haga brillar en el momento adecuado. Aún es posible que ese juego, sacado con la persona adecuada, se convierta en el juego que estoy seguro que es. 

¿Os ha ocurrido alguna  esto?

Publicado por

LuisFley

Juego a juegos de mesa y casi siempre pierdo. Poco más que decir. Si acaso, que grabo un Podcast sobre ello llamado 'Planeta de Juegos'.

2 comentarios en “Quiero que me gustes Esos juegos que tienen todo para gustarte pero no lo consiguen.

  1. Alguna vez me ha pasado también.
    La última con el Ponzi Scheme. Lees reseñas, oyes opiniones, ves el tema… y piensas: «me lo voy a pasar genial con el sobre bajo la mesa», y luego, te pones a jugar y… «bueno… es divertido… pero… no te llega», no hablas de él con entusiasmo, porque hay algo, no sabes qué, que no acaba de llenarte.
    Y la verdad, fastidia bastante, con todas las expectativas que tenías.

    1. Hola, Oscar:
      Sí que es un fastidio. Es casi más una cuestión de expectativas mezclado con una especie de mapa mental de lo que queremos que sea y no tiene por qué ser.
      Gracias por tu comentario.

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