Jugar a Perder

¿Hacía falta otro blog sobre juegos de mesa? Obviamente, no.

¿Hacía falta otro blog de juegos de mesa?
Obviamente, no.

Lo mejor, más fácil, lo más extendido –y menos mal–, lo que realmente a todos nos gusta, lo que finalmente acabamos concediéndonos como jugadores, es… a jugar. Acabo de empezar a escribir esto y casi me querría sentenciar desde ya que realmente lo mejor de todo esto es previsamente eso; jugar. Desinhibirse ante cualquier juego, no tener prejuicios y –casi–tampoco pretensiones. Simplemente jugar, vaya.

A un porcentaje enorme de los que disfrutan de este mundillo debería bastarles con el placer evasivo y de no imposición que suponen los juegos de mesa. Sentarse a la mesa, como quien se sienta a comer, y completar su ciclo de actividades proporcionales. Y no es así del todo. Algunos nos empeñamos en hacer algo más. Hay un grupo de jugadores que necesitan compartir lo que saben, ir más allá, no quedarse quietos y tomar la iniciativa. Eso son ‘los que divulgan’, aquellos que hablan de más y buscan altavoces para ello. Esos. Una especie rara pero que se da en cualquier ámbito cultural o que tenga un componente lúdico concreto. Esos. Y no nos describe a todos, pero ahí están unos pocos, tomando el testigo “divulgatorio”.Pero, si ya hay suficientes de esos testigos repartidos por diversas (y muy capaces) manos, ¿para qué seguir con esto?

Hay varias opciones y razones para hacerlo. Pero ni todas son válidas, ni son verdaderas, ni tienen auténtico peso al final.

Jugar a Perder
Pobre peón azul… siempre el último.

Una de ellas reside en nuestro concepto del tiempo y la posibilidad de alimentar el ego convenciéndolo de que todo trasciende. Si no está escrito, no ha pasado. Si no subo mis partidas al listado de la BGG que determina cuantas llevo, parece que se pierden en la inmensidad del tiempo. Reglarlo, documentarlo y guardarlo –a veces como si fuera oro– parece obligatorio para poder decir dentro de unos años que acudimos al encuentro de aquél juego, con otros contendientes y que el resultado, tras tantas horas de juego, fue el registrado. Tanto tiempo no puede irse en balde; ese tiempo tiene que generar algo que trascienda.

Con el rol eso no ocurría, o al menos no en mi caso y durante el tiempo en el que lo jugué (aún lo juego, pero no es igual). Nuestra inversión del tiempo para empollarnos el manual, hacernos una idea clara del contexto del juego y la preparación de la partida, ya tenía un peso trascendente en sí mismo. No necesitábamos dotar de ese peso a la propia partida, ni registrarla, porque de por sí, ya lo tenía. Hablaríamos de esa partida durante años, y mucho tiempo después, en la barra de un bar, alguien podría recordar aquella vez que tu personaje quiso engañar a un vendedor de armas ofreciéndole un flotador en forma de pato como trueque. Pero con una partida del Food Chain Magnate es posible que, por muchas horas que queramos dedicarle, el regusto trascendente nos empuje por otros lares. Nuestra forma de ponerle narrativa a los números es traerlos a nuestro terreno y ubicarlos en lugares desde donde nos sea sencillo acudir a ellos cuando queramos. Nos es extraño pues que nos gusten las estadísticas, que podamos revisitarlas anualmente para ver a qué juegos hemos jugado y que nos hagan las veces de diario. Que nos guste ponerles nota, listarlos, disponerlos en orden ascendente y descendente, que calculemos las partidas realizadas al año y que demos cuenta de cuántas de ellas hemos conseguido ganar. Los numeritos nos ayudan a darle contexto y a que éste empape.

Juegos GMT
Amigos, jueguen. No busquen trascender…

Otra cuestión que puede empujarnos a crear algo a nuestro alrededor más grande de lo que supone el simple juego, es que queremos en muchas ocasiones dar parte de todo lo que pasa por nuestras manos. Posiblemente y en gran medida porque ponemos demasiadas horas y demasiada pasión como para que algo externo nos convenza de que cada partida que jugamos es superflua y va a desaparecer para siempre a golpe de minutero. Parece que en este caso no podríamos dejar simplemente que la partida ocurra, –y digo “ocurra” con el propósito de que parezca que no casi no es nuestro cometido– y tenemos que intervenir, a ver si podemos ir más allá.

Cuando me ofrecieron la posibilidad de participar en Planeta de Juegos como locutor mi primera respuesta fue un “no”. Me echaba para atrás que el tiempo que tuviera que invertir en el proyecto se tradujera en menos tiempo para jugar. No quería desaprovechar mi tiempo lúdico si no iba a ser en jugar a juegos ¿Por qué ponerme a grabar un podcast, con la inversión de tiempo que lleva, si el poco tiempo que tenía (pensaba) debiera utilizarlo precisamente para jugar?

Precisamente estoy en Planeta de Juegos para aprender más sobre todo este mundillo; no tengo pretensión ni capacidad de enseñar demasiado a quienes llevan más en esto que yo. ¿Pero todos pueden hacerlo?

Me convencí pensando en que prestar mis vivencias como jugador podría interesar a otros y que estos pudieran ser capaces de ver inquietudes y pasiones propias y que se diviertan escuchándolas.

No somos analistas, ni críticos de juegos. Somos jugadores que cuentan lo que hacen y que analizan, si acaso, sus experiencias, con un juego concreto y en partidas determinadas. No porque no tengamos capacidad –que con algunos, quizá, ni la tenemos–, sino porque no es nuestro juego. Si acaso, y sólo si acaso, podríamos etiquetarnos como reseñadores, a pesar de que siempre dejamos claro que apenas hablamos con partidas a las espaldas y que, muchas veces, nos pueden más las ganas de jugar que la propia partida jugada. Pero esto es otra historia. La cosa es que no había dado aún en la tecla correspondiente.

Entonces, ¿por qué ponerte a hablar de juegos si tampoco eres un experto, dejando de lado el tiempo que realmente tendrías para jugar, metiéndote en fregaos de aprender a editar programas de radio sin tener ni idea? ¿No es todo eso tiempo que te quita de lo que realmente trata esto, que es jugar?

Chechu, mi partener en el asunto, ayudó a convencerme diciéndome “Hazlo sólo si te apetece y si realmente quieres hacerlo“. Lo que más me apuntilló fue el “realmente”. Claro que apetece participar en uno de los Podcast de juegos más importantes del medio. ¿Pero “realmente” quiero hacerlo sacrificando tiempo que podría dedicar simplemente a jugar? ¿Quería “realmente”?

Juan Benet
Mi admirado Juan Benet hubiera pensado que esto de los juegos de mesa era una pérdida de tiempo…

Ahí está una de las razones que veo insalvables para que este asunto funcione, el de los podcast, los blogs y demás participaciones de este otro juego que es ir más allá del juego. El que, –en mayor o menor grado–, no todos los que participan permiten que esto sólo sea un hobby, el verse luchando por la idea de dejar que cualquier partida y cualquier juego les cale, que les empape, que de algún modo acabe por formar parte de su vida. Juan Benet, el genial escritor madrileño del bigote y peinado a lo playmobil, le tenía la guerra declarada al ocio. Muchos periodistas y escritores que le tuvieron como referente –que fueron un huevo, el gruñón Marías incluido–, afirmaban haber aprendido de él que el ocio había de distinguirse como algo inútil y que cualquier sentimiento que lo vinculara tendría que hacer a los autores removerse y sentirse culpables.

Hay quien pensará que quienes hacen esto podrían dedicarse simplemente a jugar, que podrían dejar de tomarse todo esto tan en serio. Y tienen razón. El problema es que quienes no lo hacen alimentan a quienes sí lo hacen, que son la mayoría. Y en muchas ocasiones se genera una retroalimentación fabulosa entre ambos; consumidores y creadores de metajuego –todo lo que tiene que ver con el juego pero que no es el jugar, propiamente dicho–. Bajo los creadores de contenido subyace la gasolina para que las experiencias de juego no terminen al cerrar la caja. Los jugadores que sólo juegan disfrutan más si hablan después de sus partidas, si escuchan podcast sobre sus juegos, si tienen ocasión de interactuar con los creadores y los divulgadores y si pueden formar parte de comunidades cuyo uso vaya un poco más lejos que citarse para la partida.

Así que ¿somos los que hacemos “algo más” que jugar, propiciadores de optimizar la experiencia de los jugadores? Es más que posible que sí. No de todos, desde luego. Somos como un token del Agrícola con forma de cerdito; podrías jugar sin él, pero con él, todo mola un poquito más y contribuye a la experiencia. Pienso, sin embargo, que hay niveles, opciones y rechazos, como lo hay en todo lo que se genere por una selección concreta de gustos. Pero precisamente por eso creo que la creación y divulgación de contenidos relacionados tiene más relevancia en este mundillo, el de los juegos de mesa. Porque además está en auge, en crecimiento, y hay una retroalimentación sí o sí, gravitatoria y por inercia. Cada vez que echo un vistazo sale un nuevo canal de youtube, un blog nuevo o un podcast que no estaba ayer. Pestañeas dos veces y hay un club de juegos nuevo u otro lugar de encuentro más para los aficionados. Mi percepción no es que no es que se juegue tanto como antes –que posiblemente también– sino que la gente se arranca a hablar más de ello, crea más vías para hacerlo y más forums en los que exponerlo.

Así que, y supongo que debido a todas las razones expuestas, aquí está mi trozo de ego y mi pequeña necesidad de trascender. Hay quien me conoce mucho y que dice que no puedo tener un maldito minuto de mi tiempo sin hacer algo útil. No es cierto, pero casi. Espero que lo que aquí encuentren les de razones para volver de nuevo. Y si no, hagan lo que debería estar haciendo yo en vez de escribir toda esta parrafada; pónganse a jugar y olviden el resto.

Publicado por

LuisFley

Juego a juegos de mesa y casi siempre pierdo. Poco más que decir. Si acaso, que grabo un Podcast sobre ello llamado 'Planeta de Juegos'.

8 comentarios en “¿Hacía falta otro blog sobre juegos de mesa? Obviamente, no.”

  1. Acabo de escuchar Planeta de Juegos, el programa 83, dónde das publicidad a tu blog y gracias a eso, aquí estoy “estropeando” tu primera entrada, con tu permiso.
    Sólo quería comentar acerca de ese afán por divulgar nuestra afición. Yo creo que da igual como lo hagamos, bien utilizando medios que puedan permanecer en el tiempo, cómo en vuestro caso el podcast o con este blog o de una forma más efímera, tomando unas cervezas con amigos, por ejemplo.
    Lo importante no creo que sea trascender, lo importante es evangelizar, porque cada vez que atraemos a un “no-jugón” a nuestro “lado oscuro” es una victoria para la causa.
    ¿Y por qué una victoria? Porque los jugones necesitamos dos cosas: juegos y otros jugones, cuantos más mejor.
    Suerte en esta nueva iniciativa, te seguiré de cerca.

    Un abrazo,
    Sétropo.

    1. Hola, Sétropo!

      Como siempre, gracias por estar ahí.
      Tengo que decirte que no creo en la “evangelización” como tal, sabiendo a lo que te refieres. Hace ya tiempo que he dejado
      Aunque entiendo que según las circunstancias, habrá quien necesite hacerlo para mostrarle este mundillo a la gente que le rodea y que pueda tener así compañía con la que jugar. Sí que creo que es una victoria sin embargo, porque creo y confío en que este mundillo, el de los juegos de mesa, solo viene a “aportar” y nunca a restar. Pura experiencia, pero de toda la gente con la que he compartido mesa de juegos o con la que de algún modo me he relacionado han sido personas a tener en cuenta, a cuidar y son generadores de buenas sensaciones.

      Esto puede sonar un poco hippie, y es verdad que no será mérito solo de los propios juegos, si no de las personas, por supuesto. Pero los juegos de mesa condicionan a que la gente se relacione con unos factores muy concretos (cercanía, comunicación, aprendizaje) y es el caldo de cultivo de muchas (y geniales) cosas.

      Un fuerte abrazo, Jose Ramón.

  2. Hola yo también acabo de entrar a esta blog por Planeta de Juegos, y sim es verdad uno siente la necesidad de hacer algo mas que jugar. En mi caso empecé con un blog de reseñas de juegos únicamente publicados en Argentina (porque había poco y nada). Luego aparecieron otros blogs y sentí que tenía que dar un paso más así que junto a mi mujer nos pusimos a diseñar nuevos juegos y a editarlos (somos diseñadores gráficos de profesión) . Igualmente sigo jugando y evangelizando.
    Punto a parte quería felicitarte por esta iniciativa de armarte un blog que lleva a la reflexión. Tiene ese aire de algo diferente que cautiva. Saludos!

    1. Hola, Joel.

      ¡Mil gracias por tus palabras!
      No me quedaba otra; si escribía algún blog tenía que tener ese punto diferente y tratarlo de acercarlo a quién soy, como persona y tal y como me expreso con el mundo. Así que me alegra que puntualices eso. Las necesidades de aportar a veces son más como respuesta a todo lo que recibes. Mismamente, vengo ahora mismo de echar una partida con un ánimo excelente y me ha empujado a seguir escribiendo y a contestarte. Todo genera movimiento y a quien se lo genera a veces ha de sacarlo por algún lugar.
      He echado un vistazo a tu página y es realmente interesante! Es muy valiente y muy admirable por vuestra parte (añadido a mi feed!) aunque reconozco que no conozco para nada cómo está el mercado de los juegos allí, pero por lo que escucho a los amigos de “Se viene la lluvia” parece que también está en auge.
      Me encantaría saber más de este punto.
      ¡Mil gracias por tu comentario y un saludo enorme!

  3. Hola, que tal. Si mi opinión sirve para algo, no. No sobra otro podcast, otro blog, otro canal de lo que sea. Si lo haces con ganas y cariño, y no cometes faltas de ortografía, ya está. 🙂

    No importa quien te lea o escuche, pero si lo haces bien (creo que lo haces) tendrás repercusión. No te importa, porque lo haces por tí, pero oye, el feedback es una bocanada de aire fresco, verdad?

    Gracias por dedicarnos tu tiempo, y un saludo.

    1. Hol, Rheam!
      Por supuesto que tu opinión vale para algo. Todas lo hacen, y más cuando uno se detiene a pensar que alguien dedica su tiempo y su energía a tratar de trasmitir lo que parece que ambos (tú con este comentario lo certificas) tratamos de poner en palabras. Te agradezco enormemente que pienses que lo “hago bien”. Simplemente lo hago, con alegría y ganas, que es algo que me alegra poder decir, y más recibiendo mensajes con el tuyo.
      Gracias por tu tiempo igualmente, espero poder seguir recibiendo estas “bocanadas” de tu parte; siempre que quieras dar tu opinión, aquí tienes dos ojos para leerte.
      Un saludo.

    1. Por favor, nada de “estropeando”, toda aportación tiene permiso y aplauso!
      ¡Muchas gracias por pasarte a saludar y gracias por escuchar Planeta de Juegos!

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